DISRUPTORES HORMONALES... UN ENEMIGO SILENCIOSO
DISRUPTORES HORMONALES... UN ENEMIGO SILENCIOSO
Los disruptores hormonales (o disruptores endocrinos) son sustancias químicas externas que interfieren con el sistema hormonal del organismo. Pueden imitar, bloquear o alterar la acción de las hormonas naturales, como los estrógenos, andrógenos o las hormonas tiroideas.
Y nuestro sistema endocrino regula crecimiento y desarrollo, metabolismo, fertilidad, función inmunológica e incluso nuestro estado de ánimo...
Algunos efectos nocivos de estas sustancias son infertilidad, alteraciones del desarrollo sexual (incluyendo pubertad precoz) , disfunción tiroidea, obesidad y síndrome metabólico, trastornos neuroconductuales y también mayor riesgo de ciertos cánceres como mama, próstata, etc.
Ejemplos de disruptores hormonales son:
* Bisfenol A (BPA): Presente en plásticos como botellas, recipientes, tickets térmicos, etc. Tiene efecto estrogénico y se asocia a infertilidad, obesidad y alteraciones metabólicas.
* Ftalatos: Usados para dar flexibilidad a plásticos (PVC), cosméticos, perfumes. Poseen efecto antiandrogénico. Relacionados con alteraciones reproductivas (especialmente en varones)
* Parabenos: Presentes como conservantes en algunos cosméticos y productos de higiene, poseen débil efecto estrogénico. En estudio posible relación con cáncer de mama.
* DDT: Insecticida histórico (hoy prohibido en muchos países), persistente en el ambiente. Se asoció a alteraciones reproductivas y cáncer.
* PCB (Bifenilos policlorados): son compuestos industriales utilizados en transformadores, aceites, etc. Afectan sistema tiroideo y desarrollo neurológico.
* Dioxinas: Subproductos de combustión y procesos industriales, altamente tóxicas y relacionadas con cáncer y disfunción inmune.
*PFAS (sustancias perfluoroalquiladas): Llamados los “químicos eternos”, presentes en antiadherentes, textiles impermeables, persisten años en el cuerpo alterando tiroides, metabolismo y fertilidad.
Muchas de estas sustancias han sido retiradas del mercado. Sin embargo, en situaciones donde no existe control de los organismos oficiales pueden continuar utilizándose.
Prestemos atención a los productos que consumimos, procurando que tengan la autorización correspondiente para su comercialización.
Dra. Gabriela Gómez

Comentarios
Publicar un comentario