¿POR QUÉ NOS ENFERMAMOS? 

    La respuesta es "simple": Cada vez que algo perturba el sistema cuerpo-mente, se pone en marcha todos los mecanismos que tiene para adaptarse.

    Si la capacidad de adaptación es superada, o si este proceso en el medio requiere desequilibrio en otras áreas de nuestro organismo, aparece la enfermedad.

    Existen dos grandes escenarios: Enfermedades agudas y crónicas.




ENFERMEDADES AGUDAS: 

    Se producen cuando un agente estresor o agresor (físico, químico, biológico, mental o emocional) irrumpe en la vida del individuo y perturba su equilibrio.

    Se libra una batalla por la recuperación del estado anterior y el cuerpo/mente pone toda su maquinaria al servicio de la curación. 

    Durante el curso de una infección o lesión aguda (traumatismo, por ejemplo) es fundamental el reposo, que será de la intensidad que requiera el cuadro, para que todas las energías se centren en el proceso. Un error común es postergar el reposo, lo que habitualmente termina empeorando el cuadro.

    La evolución de una enfermedad aguda dependerá de qué "bando" sea más fuertem nuestras defensas o el agresor. Algunas requieren intervención inmediata porque son rápidamente fatales (Ej. peritonitis, lesión traumática con compromiso vascular, inhalación o ingesta de sustancias letales, etc.) y en otras sólo gana el agresor en casos de bajas defensas, como en muchas enfermedades infectocontagiosas.

    Las enfermedades agudas evolucionan hacia la curación, la muerte o en algunos casos la cronificación.


ENFERMEDADES CRÓNICAS: 

    Se presentan en ocasiones como continuación de una enfermedad aguda, o aparecen en forma gradual en forma de síntomas a veces casi imperceptibles que van empeorando, o a los que se van sumando nuevos síntomas a lo largo del tiempo que expresan la disfunción de varios órganos.

    Algunas enfermedades crónicas se relacionan con genes "defectuosos" por lo que al interrogatorio médico surgen como antecedentes familiares. En otros casos, la enfermedad se desarrollo como consecuencia de la acumulación de "estrés" diario al que sometemos a nuestro cuerpo y mente, que van generando cambios en la expresión de los genes, condicionando una alteración gradual y progresiva en el funcionamiento de un aparato o sistema.

    Es importante recordar que en el caso de las enfermedades crónicas nunca es un solo órgano el afectado, siempre existe repercusión en mayor o menor grado en todos los aparatos y sistemas.

     Muchas enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, artrosis, etc.) comienzan a gestarse hasta más de diez años antes de aparecer los primeros síntomas. Por eso es fundamental realizar los chequeos médicos periódicos para que el profesional puede detectar pequeñas alteraciones y si es necesario realizar una intervención para retrasar la aparición, o evitar complicaciones.

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