CADA MEDICAMENTO TIENE INDICACIONES ESPECIALES

 


    Para lograr el efecto necesario cada droga (principio activo) necesita llegar y mantenerse en la concentración adecuada en el sitio de acción.

   En el caso de los comprimidos habitualmente deben llegar al intestino para ser absorbidos y mediante la sangre llegar a destino.

   Para ello, y para que el gusto a químico no impida la ingesta, el polvo con la medicación se mezcla con otros componentes en forma de un comprimido o dentro de una cápsula que junto al blister en el que viene ayudan también a que no se pierda el efecto farmacológico por la temperatura, humedad y otras circunstancias ambientales.

   Por todos estos motivos existen distintos tipos de comprimidos:
- Convencionales: Para ingestión oral, si no vienen ranurados no se deben partir (o bien se deshacen, o la cantidad de fármaco en el comprimido no es homogénea y por lo tanto la dosis es variable)
- Con cubierta gástrica: tampoco se deben partir, para que en contenido no se degrade antes de llegar al intestino
- De liberación prolongada: si se parte pierde esta condición, por lo que deben siempre tomarse enteros.
- Masticables: Para efecto rápido, sólo deben masticarse comprimidos preparados para esa forma de administración.
- De disolución oral: Se usan habitualmente para efecto local (en boca o faringe)
- Sublinguales: Se busca un efecto sistémico pero de acción rápida. Vienen preparados para absorberse mejor bajo la lengua al desintegrarse.
- Efervescentes: Se deben colocar en agua y esperar a que se disuelvan para tomarlos en forma de suspensión.

   Cuando no se respetan las indicaciones del laboratorio el mayor problema es que la medicación se pierde en el camino o no se absorbe con la velocidad necesaria.


¡Siempre prestá atención a las indicaciones médicas! 


Dra. Gabriela Gómez

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